su corazón dividido se esparce entre los lugares de su infancia,
buscando consuelo se vuelve hacia las memorias de su padre ausente.
En el marco de su ventana una lechuza negra,
el presagio es evidente.
La vista hundida en el cielo
con sus ojos llenos de sueños que algunos considerarían más bien irreales,
se ven nubes de humo y un sol ensombrecido.
La pregunta aparece latente
¿alguien mirará de vuelta?
En sus recuerdos asoman ojos temerosos
globos que explotan con pinchazos del sol
revolcándose lentos en el espacio sombrío.
Espera temerosa y las nubes blancas no aparecen
Más allá del cielo
cerca de la tercera galaxia del universo
donde la luz se torna en ruido
una voz viaja atravesando los espirales del tiempo
cargando consigo las verdades ocultas de los orbes infinitos.
Cerca... cada vez más cerca.
Cae la tarde,
sólo hay silencio,
nada más que ella y el crepúsculo.
Tras su ventana luces frías
indicios de una llegada tardía.
La serpiente lucha con el sol y los ojos de la niña aparecen
reteniendo lágrimas de años pasados que todavía creen que el futuro será mejor.
Entre pensamientos largos y lejanos aquella voz llega a sus oídos
La esperanza se mantiene un poco más y luego se va
al parecer el tiempo es diferente en la eternidad.