Entro a un lugar sin nombre
en un día que ya he olvidado.
frente a mis ojos una imagen perdida,
una voz que creí deshecha.
En el umbral de la puerta
susurros;
paredes emanando memorias embriagantes
de libros viejos
sentimientos ajenos
rcuerdos que no eran míos.
Mezcla entre nostalgia y alegría
Al final del pasillo
mi otro yo:
una figura diminuta y triste
imagen del pasado que aún me persigue.
Aquella noche el espíritu fue débil
y el olvido no fue más olvido,
regresó como un reflejo
un abismo de deseos inconscientes
del imaginario que alguna vez tuvo poder sobre mí.
Contemplo lo que está frente a mis ojos
de lo que no puedo escapar,
pensamientos hechos carne
mi imagen retorcida:
la luz
que pronto se apaga.
La oscuridad llega,
no existo más.