martes, 1 de noviembre de 2022

Desesperanza

Hay días en lo que el cielo parece sucumbir ante los agravios de la mente. Todo comienza con un pequeño pensamiento, uno que es triste o que duele demasiado en el interior. Son esos días los que tientan al espíritu a quedarse en silencio, a esconderse en su lugar seguro y permanecer donde nadie sospeche y nadie pueda lastimar. 
Y así, en soledad, todo se torna lentamente en anhelos y nostalgia por lo que es y no se puede cambiar. Pronto el cielo se pincela de tonos grises, y el viento sabe a decepción. Todo por dentro se va apagando de forma gradual, hasta que lo único que los ojos contemplan desesperados es la partida de su sentido y la llegada de su locura, cuando el corazón comienza a sentir el peso de las palabras y las miradas inquisidoras de todos a su alrededor, cuando el peso se vuelve demasiado para soportar.