Si alguna vez confieso haberte amado, será cuando tenga en mis manos la verdad, la que se escondía en tus ojos cuando me mirabas y yo pensaba que era amor.
Si alguna vez lo confieso, será porque no tuve opción, porque en las noches más oscuras yo siempre regresaba a ti, y te amaba tanto y con tanta fuerza, que ya no quedaba más para mí. Despertaba llorando, y tú lejos, lejos de mí.
Si alguna vez confieso que pensé en ti a diario, que mis manos temblaban y se convertían en vapor caliente cada vez que me mirabas, será cuando en mi lecho de muerte no me quede otro recuerdo más.
Si alguna vez confieso haber tenido en el alma un pedazo de la tuya, será porque este mundo se muere, y no quiero llevarte conmigo, no quiero llevar la tristeza de un amor que nunca me quiso.
Si alguna vez confieso haberte amado será cuando mi alma muera, cuando mi cuerpo esté seis metros bajo tierra. Escucharás el susurro de mi voz entre el viento, antes que mi alma se haga partículas diminutas de nada, y yo me convierta en todo.